miércoles, 3 de octubre de 2012

SUJETO A NADA


No conozco nada y nada me preocupa,
no veo diferencia entre el sí y el no,
no veo diferencia entre el bien y el mal,
no temo aquello que la gente teme en la noche.

La gente está feliz como en una fiesta suntuosa,
pero yo permanezco tranquilo y vagabundeando,
como un recién nacido antes de aprender a sonreír,
solitario, sin hogar.



La gente tiene lo suficiente y comparte,
pero yo no poseo nada
y mi corazón es ignorante,
turbio y ensombrecido.

La gente está radiante y segura,
mientras yo sigo ciego y confuso;
la gente es inteligente y sabia,
mientras permanezco torpe e ignorante,
sin objetivos, como una ola en la superficie del mar,
sujeto a nada.

La gente está ocupada con un propósito,
mientras sigo paralizado y tosco.
Estoy aparte del resto de la gente,
todavía sostenido por la naturaleza.



sábado, 29 de septiembre de 2012

AMO EL AMOR DE LOS MARINEROS


Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.

Amo el amor de los marineros que besan y se van.
Dejan una promesa, no vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera;
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte en el lecho de la mar.

Desde el fondo de ti y arrodillado,
un niño triste como yo nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra,
veré en los tuyos lágrimas un día.
Amo el amor de los marineros que besan y se van.

Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz.
En cada puerto una mujer espera;
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte en el lecho de la mar.
(P. Neruda/J. Sabina)



domingo, 16 de septiembre de 2012

EL DÍA QUE ME QUIERAS


Acaricia mi ensueño
el suave murmullo de tu suspirar,
cómo ríe la vida
si tus ojos negros me quieren mirar.

Y si es mío el amparo
de tu risa leve que es como un cantar,
ella aquieta mi herida,
todo, todo se olvida.

El día que me quieras
la rosa que engalana
se vestirá de fiesta
con su mejor color.

Al viento las campanas

dirán que ya eres mía,
y locas las fontanas
me contarán tu amor.

La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán al pasar
y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa
que verá
que eres mi consuelo.

El día que me quieras
no habrá más que armonías,
será clara la aurora
y alegre el manantial.

Traerá quieta la brisa
rumor de melodías
y nos darán las fuentes
su canto de cristal.

El día que me quieras
endulzará sus cuerdas
el pájaro cantor,
florecerá la vida
y no sentirá el dolor.
(C. Gardel)