viernes, 6 de abril de 2012

SENTIRME BIEN, ES RECORDARTE

Quizás fue una hecatombe de esperanzas,
un derrumbe de algún modo previsto,
¡ah!, pero mi tristeza solo tuvo un sentido,
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto así me vieron.

Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo,
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad,
pero tu encontraste la manera,
una manera tierna
y a la vez implacable,
de desahuciar mi amor.

Con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible,
lo envolviste en nostalgias,
lo cargaste por cuadras y despacito,
sin que el aire nocturno lo advirtiera,
ahí lo dejaste a solas con su suerte,
que no es mucha.

Creo que tienes razón,
la culpa es de uno cuando no se enamora
y no de los pretextos ni del tiempo.
 
Hace mucho, muchísimos días
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable, como tu,
y no fue tierna su imagen.

Ahora estoy solo, francamente solo,
 pero siempre cuesta un poco
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos, por si acaso.

Y miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte en la distancia del tiempo...
...porque recordarte, es hacerme sentir bien.

domingo, 25 de marzo de 2012

YA SE ALARGAN LAS TARDES



Ya se alargan las tardes, ya se deja
despacio acompañar el sol postrero
mientras él, desde el cielo de febrero,
retira al río la ciudad refleja
de la corriente, sin cesar pareja,
más todavía tras algún remero,
a mí, que errante junto al agua quiero
sentirme así fugaz sin una queja,


viendo la lentitud con que se pierde
serenando su fin tanta hermosura,
dichosa de valer cuando más arde,
bajo los arreboles, hasta el verde
tenaz de los abetos y se apura
la retirada lenta de la tarde.


miércoles, 14 de marzo de 2012

QUIERO MORIR SI DE MI VIDA NO HALLO

   Quiero morir si de mi vida no hallo
la meta del misterio que me guía,
quiero morir, volverme ciego y frío
como la planta que fulmina el rayo.

Si lo que ansío decir es lo que callo,
y si he de aborrecer lo que quería
sin asco y sin vergüenza hasta este día,
si todo lo que intento es mero ensayo.

El viento que suena entre los muros con sus liras
o el hibisco bermejo, o el fragmento de la luna,
siempre algo, hasta mi llanto
me deslumbra y me deja más incierto.

Será porque he vivido de mentiras,
será porque ansío decir lo que callo,
volverme ciego y frío
y querer morir por no morir.
(Silvina Ocampo)